martes, 26 de enero de 2010

El paro afecta a España.

El desempleo subió una décima en la zona euro (los países que tienen el euro como moneda) en noviembre hasta el 10,0%, al igual que en España, que alcanzó el 19,4% y se mantiene como segundo país con más paro de la UE pero primero de la Eurozona, según ha informado hoy Eurostat, la oficina comunitaria de estadística. En el conjunto de los Veintisiete, el desempleo también creció en una décima, hasta el 9,5%.

El nivel de paro registrado en los países de la moneda única, y que afecta a 15,71 millones de personas, es el más elevado desde agosto de 1998, mientras que la tasa de la UE (donde no tienen trabajo 22,89 millones de personas) supone el peor dato desde el comienzo de la serie histórica en enero de 2000.

España continúa en el segundo puesto entre los estados miembros con más paro, sólo superada por Letonia, que registró un aumento de un punto, hasta el 22,3%.

Asimismo, todos los estados miembros han visto incrementar sus tasas de desempleo en el último año. Los menores aumentos se registraron en Alemania (del 7,1% al 7,6%), Luxemburgo (del 5,2% al 6%) y Malta (del 6,2% al 7%), mientras que el mayor incremento fue el de Letonia, donde la tasa de desempleo subió en un año del 10,2% al 22,3%.


Por otro lado, la oficina europea de estadísticas ha indicado que la tasa de paro masculina entre noviembre de 2008 y noviembre de 2009 aumentó en la zona euro hasta el 9,9%, desde el 7,5%, mientras que en el caso de las mujeres el paro alcanzó el 10%, frente al 8,6% de hace un año. Asimismo, el desempleo juvenil subió hasta el 21%, en contraste con la tasa del 16,6% de hace un año.

A este respecto, el desempleo entre los menores de 25 años en España se situó en noviembre en el 43,8%, la tasa más alta de la UE y el doble de la media europea (21,4%), seguida por Letonia, que registro una tasa del 36,3%. En el caso del paro masculino, subió al 19,5%, el más alto de la zona euro, y la tasa de desempleo femenino se mantuvo en el 19,2%, la más elevada de la Europa de los 27.


Entrada publicada por Cristian Torres.

La Revolución Francesa 1789



La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras numerosas naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema denominado del Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.

Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida que le derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.

Causas


En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que nació siglos atrás y que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas liberales; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas y los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la independencia de Estados Unidos. Ésta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota en la Guerra de los Siete Años, la hacienda quedó en bancarrota y con una importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al ejemplo de democracia del nuevo Estado emancipado precipitaron los acontecimientos.

Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado). Todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen y ayudaron a su desplome.

Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, nobleza y clero, no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y los campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución. Las tensiones, tanto sociales como políticas, mucho tiempo contenidas, se desataron en una gran crisis económica a consecuencia de los dos hechos puntuales señalados: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco déficit fiscal) y el aumento de los precios agrícolas.

El conjunto de la población mostraba un resentimiento generalizado dirigido hacia los privilegios de los nobles y el dominio de la vida pública por parte de una ambiciosa clase profesional, para quien el ejemplo del proceso revolucionario estadounidense abrió los horizontes de cambio político.

26/01/10 Antonio Martín García y Alejandro Rueda Rodríguez 3ºB

Intervención en la otra entrada: Cristian Torres y Sergio Bustos.


Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano


Los representantes del pueblo francés, que han formado una Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, la negligencia o el desprecio de los derechos humanos son las únicas causas de calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer en una declaración solemne estos derechos naturales, imprescriptibles e inalienables; para que, estando esta declaración continuamente presente en la mente de los miembros de la corporación social, puedan mostrarse siempre atentos a sus derechos y a sus deberes; para que los actos de los poderes legislativo y ejecutivo del gobierno, pudiendo ser confrontados en todo momento para los fines de las instituciones políticas, puedan ser más respetados, y también para que las aspiraciones futuras de los ciudadanos, al ser dirigidas por principios sencillos e incontestables, puedan tender siempre a mantener la Constitución y la felicidad general.

Por estas razones, la Asamblea Nacional, en presencia del Ser Supremo y con la esperanza de su bendición y favor, reconoce y declara los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Entrada hecha por Cristian Torres y Sergio Bustos.