martes, 27 de abril de 2010

El uso del velo islámico cierra caminos.


Hoy en día, el uso del velo islámico como dice el título, 'cierra caminos'. ¿A qué me refiero con que 'cierra caminos'? Me refiero a que el uso del velo en las mujeres musulmanas prohíben ese uso en zonas públicas. Hay varios institutos, por ejemplo, que no se permite el uso de velo islámico a alumnas musulmanas. También existen trabajos que obligan el desuso del velo islámico. Yo pienso que este tipo de reglativas en las zonas escolares y el las zonas de trabajo, es un normativa absurda ¿qué polemica puede crear una alumna que use un velo islámico? ; Cierto que si puede formar polemica, la gente puede decir : '¡Mira, esa lleva velo!' , ¿y? ¿yasta? Somos un país con muchisímos extranjeros mulsumanes, y su moral religiosa influyen en el uso del velo. También es cierto que hay que tener empatía; en España se prohíbe el uso de gorrar puestas en la clase, para evitar conflictos, y no taparse el pelo, y los musulmanas con el uso del velo también hacen lo mismo, se ocultan el cabello. Pero esto no es similar, ya que el uso de la gorra puede se rpor moral de moda, y el uso del velo por moral religiosa.
Quizás España quiere prohobír poco a poco el uso del velo por la imagen del país. ¿no? Quizás no se quiera ver España como un refugio de musulmanes... o algo similar..
En general, mi opinión respecto a la prohibibición del velo.





Yasmina Ahmed Azzouz y Erica Alcaide.

REVOLUCIÓN.

En estos últimos meses se ha hablado mucho sobre la revolución francesa; hemos hecho innumerables entradas sobre el tema.
Pero... ¿sabemos realmente lo que es la revolución?
-Revolución es pensamiento independiente.
-Según wikipedia: Revolución es el cambio o transformación radical y profunda respecto al pasado inmediato.
Según nosotros la revolución es volver a evolucionar tal y como su nombre indica.
Un claro ejemplo se ve día a día. El sistema que tenemos en el que los estudiantes no pueden optar a una formación hasta cumplir los 16 años y deben estar en los centros de educación secundaria a pesar de que no les gusta. Deberían tener mas salidas y así no estar, por así decirlo ''calentando un asiento en su clase correspondiente''
Llegará en día en el que toda esta gente decida revelarse ante el sistema. Caerán todos los altos cargos del Gobierno y el poder será para quien legítimamente ha tenido que ser, EL PUEBLO.
Aqui os dejamos con un vídeo que habla sobre ello:




Realizado por Noelia Romera y Alejandro Berni.

¿Llevar un velo?


Hace poco tiempo hemos recibido una noticia de una niña extranjera de ambito musulman que llevo al colegio un velo islamico que en este colegio esta prohibido llevar cualquier tipo de accesorio en la cabeza, pues ella seguia llevandolo y no tenia pensado quitarselo. Los padres han denunciado al colegio y han retirado algunos carteles de la puerta de este colegio impidiendo llevar un velo islamico. En definitiva esperemos que todo esto se arregle para que vuelva a la normalidad.

En nuestra opinion una persona tiene que acatar las normas de ese colegio ya que la ley de ese colegio se lo exige. Por lo que si la niña se tiene que quitar el velo que se lo quite, aunque digan que la religion esta por encima de la ley

Hecho por: Jose Miguel Porcel Martin, Miguel Sáez Rodríguez

JOSÉ ORTEGA Y GASSET


Nacido en una familia madrileña acomodada perteneciente al círculo de la alta burguesía del lugar, entre 1891 y 1897 estudiaría en el Colegio jesuita San Estanquillo en Málaga. Su abuelo materno gallego, Eduardo Gasset y Artime, había fundado el periódico El Imparcial, que más tarde su padre, José Ortega Munilla, pasaría a dirigir.

Así, cabe destacar que Ortega y Gasset se crió en un ambiente culto, muy vinculado al mundo del periodismo y la política. Su etapa universitaria comienza con su incorporación a los estudios de la Universidad de Deusto, Bilbao (1897–98) y prosigue en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid (1898–1904).

Doctor en Filosofía de la Universidad de Madrid (1904) con su obra Los terrores del año mil. Crítica de una leyenda. Entre 1905 y 1907 realizó estudios en Alemania: Leipzig, Núremberg, Colonia, Berlín y, sobre todo, Marburgo. En esta última, se vio influido por el neokantismo de Hermann Cohen y Paul Natorp, entre otros.

De regreso a España es nombrado profesor numerario de psicología, lógica y ética de la Escuela Superior del Magisterio de Madrid (1909), y en octubre de 1910 gana por oposición la cátedra de metafísica de la Universidad Central, vacante tras el fallecimiento de Nicolás Salmerón.

Tras casarse con Rosa Spottorno, en 1914 nace en Madrid su hija, Soledad Ortega Spottorno, quién en 1978 creó la Fundación José Ortega y Gasset, de la que será su presidenta de honor. En 1918 nació su hijo José Ortega Spottorno, que será ingeniero agrónomo.

Colaborador del diario El Sol desde 1917, donde publica bajo la forma de folletones dos obras importantes: España invertebrada y La rebelión de las masas. Durante la II República es elegido diputado por la provincia de León, cargo en el que permaneció durante un año. En 1923 funda la Revista de Occidente, siendo su director hasta 1936. Desde esta publicación promoverá la traducción y comentario de las más importantes tendencias filosóficas y científicas en nombres tales como: Oswald Spengler, Johan Huizinga, Edmund Husserl, Georg Simmel, Jakob von Uexküll, Heinz Heimsoeth, Franz Brentano, Hans Driesch, Ernst Müller, Alexander Pfänder, Bertrand Russell y otros. (Al respecto véase, de Evelyne López Campillo, La Revista de Occidente y la formación de minorías (1923–1936), Editorial Taurus, Madrid, 1972).

Cuando comenzó la Guerra Civil Española en julio de 1936, Ortega se hallaba enfermo en su domicilio; apenas tres días tras el comienzo de la contienda, se presentaron en su domicilio varios comunistas armados de pistolas que exigieron su firma al pie de un manifiesto contra el Golpe de Estado y en favor del Gobierno republicano. Ortega se negó a recibirlos y fue su hija la que en una conversación con ellos —conversación que, como ella misma relató más tarde, llegó a ser muy tensa-, consiguió convencerlos de redactar otro texto muy corto y menos politizado y que, efectivamente, acabó siendo firmado por Ortega, junto con Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y otros intelectuales. En su artículo En cuanto al pacifismo, escrito ya en el exilio, se refiere Ortega a este episodio. En ese mismo mes de julio y a pesar de su grave enfermedad, huyó de España (lo que consiguió gracias a la protección de su hermano Eduardo, persona de valimiento cerca de diversos grupos políticos de izquierda) y se exilió; primero en París, luego en los Países Bajos y Argentina, hasta que en 1942 fijó su residencia en Lisboa. A partir de 1945 su presencia en España fue frecuente, pero habiéndosele impedido recuperar su cátedra (aunque al parecer consiguió cobrar sus sueldos atrasados), optó por fundar un «Instituto de Humanidades» donde impartía sus lecciones. Durante estos años, y hasta su muerte en 1955, fue fuera de España —sobre todo en Alemania—, donde recibió el crédito y las oportunidades de expresión que correspondían a su prestigio.

Ortega y Gasset ejerció una gran influencia en la filosofía española del siglo XX no sólo por la temática de su obra filosófica, sino también por su estilo literario ágil, descrito por algunos como próximo al Quijote, que le permitió llegar fácilmente al público general.

HECHO POR: SERGIO VARGAS MALDONADO

martes, 20 de abril de 2010

¿Qué es la ideologia?


Una ideología es el conjunto de ideas sobre el sistema existente (económico, social, político...), y que pretenden su conservación (ideologías conservadoras), su transformación (que puede ser radical, súbita, revolucionarias- o paulatina y pacífica -ideologías reformistas-) o la restauración del sistema previamente existente (ideologías reaccionarias).

Las ideologías suelen constar de dos componentes: una representación del sistema, y un programa de acción. La primera proporciona un punto de vista propio y particular sobre la realidad, vista desde un determinado ángulo, preconceptos o bases intelectuales, a partir del cual se analiza y enjuicia (crítica), habitualmente comparándolo con un sistema alternativo, real o ideal. El segundo tiene como objetivo de acercar en lo posible el sistema real existente al sistema ideal prentendido.

Las ideologías caracterizan a diversos grupos, sean un grupo social, una institución, o un movimiento político, social, religioso o cultural.

El concepto de ideología es semejante, pero se diferencia del de cosmovisión (Weltanschauung) en que éste se proyecta a una civilización o cultura entera (cosa que también puede decirse del concepto de ideología dominante) o se restringe a un individuo (limitación que difícilmente podría aplicarse a los raramente usados conceptos de ideología particular o individual).

Hecho por: Jose Miguel Porcel Martin y Miguel Mariano Saez Rodriguez

Formas de demagogia


Falacias: Argumentos que equivocan las relaciones lógicas entre elementos, o bien adoptan premisas evidentemente inaceptables. Para mayores detalles, ver falacia. Entre ellas se encuentran la falacia de causa falsa, el argumento circular, el argumento ad hominem, y la apelación a una autoridad irrelevante para el caso citado.

Manipulación del significado: Las palabras, además de un sentido denotativo, tienen un sentido connotativo implícito, aportado por el contexto y conocimientos compartidos de los interlocutores, que añade ideas y opiniones, muchas veces de forma menos consciente que en su sentido denotativo. En la elección de las palabras, un discurso denotativamente neutro, puede connotar (ver connotación) significados adicionales, dependientes de su contexto y su relación con la opinión de la audiencia, o los oyentes del discurso (ver interpretación, pragmática, significado.) De esta manera, los contenidos implicados son difíciles de refutar.

Omisiones: Se presenta información incompleta, excluyendo posibles problemas, objeciones, dificultades, lo que resulta en la presentación de una realidad falseada, sin incurrir directamente en la mentira.

Redefinición del lenguaje: Mediante la eliminación progresiva o eliminación de las palabras que menoscaban su posición, intentar modificar o hacer desaparecer la forma de pensar que se opone a sus argumentos. Numerosos ejemplos de esto pueden verse en la literatura (la novela 1984 de George Orwell; El Cuento de la Criada de Margaret Atwood), pero también en la realidad y particularmente en la política.

Tácticas de despiste: Consiste en desviar la discusión desde un punto delicado para el demagogo hacia algún tema que domine o donde presente alguna ventaja con respecto a su oponente o contrincante. No se responde directamente a las preguntas ni a los desafíos.

Estadística fuera de contexto: Consiste en utilizar datos numéricos para apoyar una hipótesis o afirmación, pero que estando fuera de contexto no reflejan la realidad. Aquí también se cuenta el uso tendencioso de estadísticas, también conocido como demagogia numérica.

Demonización: Esta aproximación consiste en asociar una idea o grupo de personas con valores negativos, hasta que esa idea o grupo de personas sean vistos negativamente.

Falso dilema: También conocida como falsa dicotomía, hace referencia a una situación donde dos puntos de vista alternativos son presentados como las únicas opciones posibles. Como ejemplo tenemos el típico: "estás conmigo o contra mí". Supone una definición simplista de la realidad y de esa forma se consigue evitar la toma en consideración de las demás posibilidades.

Hecho por: Jose Miguel Porcel Martín y Miguel Sáez Rodrdríguez

Gustavo Bueno *¿Qué es la democracia?*

Las democracias no pueden considerarse resultados de una decisión democrática (como pretenden, en el fondo, las teorías del pacto social). La sociedad que se constituye como democracia debe estar ya constituida anteriormente como sociedad; y en su origen, una sociedad humana estaría más cerca de la tiranía o de la aristocracia que de la democracia (tampoco una sociedad primitiva puede considerarse teísta, sin que por ello pueda ser llamada atea). Obviamente, esto no significa que la democracia, no por no ser originaria, tenga menos dignidad porque, si así fuera, el salvaje sería más digno siempre que el hombre civilizado. Pero tampoco por ello puede ser considerada la democracia, como la situación a través de la cual la humanidad ha alcanzado su realización suprema, el «fin de la historia». Quienes proclaman: «todos los demócratas condenamos este atentado terrorista», parece que quieren sugerir que la razón formal desde la cual se condenan esos atentados terroristas es la de «demócratas». ¿Acaso un aristócrata no condenaría también el terrorismo? ¿Acaso no se condenan los actos terroristas en las sociedades organizadas como «dictaduras del proletariado»? Damos por supuesto que la democracia es un sistema político con múltiples variantes «realmente existentes». Pero la democracia es también un «sistema de ideologías», es decir, de ideas confusas, por no decir erróneas, que figuran como contenidos de una falsa conciencia, vinculada a los intereses de determinados grupos o clases sociales, en tanto se enfrentan mutuamente de un modo más o menos explícito.
Consideraciones:
1ºLa democracia, en cuanto término que se refiere a alguna entidad real, dice ante todo, una forma (o un tipo de formas), entre otras (u otros), según las cuales (los cuales) puede estar organizada una sociedad política. Por tanto, «democracia», en cuanto realidad, no en cuanto mero contenido ideológico, es una forma (una categoría) política, a la manera como la circunferencia es una forma (una categoría) geométrica.

2ºEs preciso llamar la atención sobre un modo de usar el adjetivo democrático como calificativo de sujetos no políticos, con intención exaltativa o ponderativa; porque esta intención arrastra una idea formal de democracia, en cuanto forma que por sí misma, y separada de la materia política, está sirviendo como justificación de la exaltación o ponderación de referencia. Así ocurre en expresiones tales como «ciencia democrática», «cristianismo democrático», «fútbol (o golf) democráticos», «agricultura democrática». Estas expresiones, y otras similares, son, según lo dicho, vacuas, y suponen una extensión oblicua o meramente metonímica, por denominación extrínseca, del adjetivo «democrático», que propiamente sólo puede aplicarse a un sustantivo incluido en la categoría política («parlamento democrático», «ejército democrático» o incluso «presupuestos democráticos»). Ni siquiera podemos aplicar internamente el adjetivo «democrático» a instituciones o construcciones de cualquier tipo que, aun cuando genéticamente hayan sido originadas en una sociedad democrática.

Hecho por: José Miguel Porcel Martín y Miguel Mariano Saez Rodriguez

LA BIOGRAFÍA DE GUSTAVO BUENO

Gustavo Bueno nació el 1 de septiembre de 1924, en Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, España, ciudad que lo nombró Hijo Predilecto en 1997, y estudió en las Universidades de Logroño, Zaragoza y Madrid. Tras realizar su tesis doctoral como becario del CSIC obtiene a los veinticinco años, en 1949, una cátedra de Enseñanza Media, y comienza ese año su vida docente en el Instituto Lucía de Medrano de Salamanca, donde ejercerá hasta 1960. Desde 1960 hasta 1998 fue catedrático de Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos de la Universidad de Oviedo. En 1960 se establece definitivamente en Asturias, donde ejerce como catedrático en la Universidad de Oviedo, institución en la que colabora hasta 1998. A partir de esta fecha desarrolla su labor en la Fundación que lleva su nombre, que tiene su sede en Oviedo, ciudad que en 1995 le reconoció como Hijo Adoptivo[cita requerida].

Fundador de la revista El Basilisco, Bueno es autor de libros y artículos. «Ideológicamente» se define de muchas maneras: ateo católico -es decir, ateo esencial pero que no reniega del entorno cultural católico en que ha nacido-, marxista heterodoxo -crítico con el «marxismo vulgar», ya que entiende el Materialismo Filosófico como una «vuelta del revés» del marxismo clásico-, tomista no creyente -defensor de la tradición escolástica española iniciada en la Escuela de Traductores de Toledo-, platónico -en el sentido de la Filosofía Académica de la Academia de Platón-, de izquierdas -aunque pasando de un filocomunismo soviético antes de 1991 para, en la actualidad, postularse como parte de una izquierda materialista muy crítica con las izquierdas realmente existentes en España, lo que le ha valido la acusación por parte de aquéllas de haberse vuelto «conservador»-, y «nacionalista español» -entendiendo España como nación política en sentido ilustrado, concepto de España heredado de las Cortes de Cádiz-. Hecho por: Sergio Vargas Maldonado

martes, 6 de abril de 2010

Las Comunidades Autonomas en España

La estructura de España en comunidades autónomas se recoge en la Constitución Española de 1978. El artículo 2 reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que componen el Estado. El texto de la Constitución establece los poderes que pueden ser asumidos por las comunidades autónomas y aquellos que sólo se le pueden atribuir al Estado.

La división política y administrativa de España tiene la forma de diecisiete comunidades autónomas, además de Ceuta y Melilla, cuyos estatutos de autonomía les otorgan el rango de ciudades autónomas. Pese a que Navarra se constituye como comunidad foral, entendiendo que su actual autogobierno emana de la Ley Paccionada de 1841 y del amparo a los derechos históricos consagrada por la Constitución, a efectos prácticos la jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha equiparado el estatus de Navarra al del resto de comunidades autónomas.

La promulgación de la Constitución Española de 1978, que recoge el derecho de autonomía de las nacionalidades y regiones que forman el Estado, supuso un cambio de 180 grados con respecto al régimen anterior, que se basaba en planes centralizados tradicionales. Esto daba respuesta a un problema que había surgido repetidamente en la historia de España como resultado de las diferentes identidades sobre las que se ha construido la unidad de España.

Tras la ratificación de la Constitución, y como resultado de la implementación de los principios contenidos en el Título VIII, en el curso de unos pocos años se ha completado el proceso de instauración de las 8 comunidades autónomas y han sido aprobados sus Estatutos de autonomía. Han sido también dotadas de su propio órgano de gobierno e instituciones representativas. A destacar que el proceso que ofrece la Constitución Española, no obliga a las regiones, sino que es, en general, un derecho para ellas.

El 31 de julio de 1981, Leopoldo Calvo-Sotelo, presidente del Gobierno, y Felipe González, líder de la oposición, acuerdan los primeros Pactos Autonómicos (en 1992 se actualizó con el Segundo Pacto Autonómico, firmado entre el entonces presidente, Felipe González, y el líder de la oposición, José María Aznar), que prevén un mapa de 17 autonomías —con las mismas instituciones pero con distintas competencias— y dos ciudades autónomas, Ceuta y Melilla; fruto de estos acuerdos en 1995 se dará por cerrado el mapa de las autonomías a nuevas remodelaciones o ampliaciones.

Desde 2003 y para fines estadísticos, basadas en las normativas europeas y fijadas por la Eurostat, se encuentran las unidades NUTS en vigor en la Unión Europea. Las 17 comunidades autónomas españolas se encuentran clasificadas en los niveles NUTS-2.(RAUL DUMITRESCU Y FRANCISCO SIMON)

La Constitucion española

La Constitución Española de 1978 es la norma suprema del ordenamiento jurídico del Reino de España, a la que están sujetos los poderes públicos y los ciudadanos de España.[1]

Su título preliminar proclama un Estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores del ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.[2] Así mismo, se afianza el principio de soberanía popular,[3] y se establece la monarquía parlamentaria como forma de gobierno.[4]

La Constitución establece una organización territorial basada en la autonomía de municipios, provincias y Comunidades Autónomas,[5] rigiendo entre ellos el principio de solidaridad.[6] [7]

El Rey es el Jefe del Estado, figura que desempeña funciones de naturaleza eminentemente simbólica y que carece de poder efectivo de decisión.[8] Sus actos tienen una naturaleza reglada, cuya validez dependerá del refrendo de la autoridad competente que, según el caso, será el Presidente del Gobierno, el Presidente del Congreso de los Diputados, o un Ministro.[9]

La división de poderes, idea fundamental en el pensamiento liberal, es el eje del sistema político. En la base, la soberanía nacional permite la elección, por sufragio universal (varones y mujeres mayores de 18 años), de los representantes del pueblo soberano en las Cortes. Ejercen el poder legislativo entre las dos cámaras, el Congreso de los Diputados y el Senado, eligen al Presidente del Gobierno y controlan la acción del poder ejecutivo.

El poder ejecutivo reside en el Gobierno, cuyo Presidente es nombrado por el Congreso de los Diputados. Los miembros del Gobierno serán designados por el Presidente, y junto a él, compondrán el Consejo de Ministros, órgano colegiado que ocupa la cúspide del poder ejecutivo.

El Gobierno responde solidariamente de su actuación política ante el Congreso de los Diputados,[10] que dado el caso, podrá destituirlo en bloque mediante una moción de censura, que necesariamente incluirá un candidato alternativo que será inmediatamente investido Presidente del Gobierno.

El poder judicial recae en los jueces y en el Consejo General del Poder Judicial como su máximo órgano de gobierno. El Tribunal Constitucional controla que las leyes y las actuaciones de la administración pública se ajusten a la Carta Magna.

La Constitución fue ratificada en referendum el 6 de diciembre de 1978, siendo posteriormente sancionada por el Rey el 27 de diciembre y publicada en el BOE el 29 de diciembre del mismo año. Culmina así la llamada Transición Española, que tiene lugar como consecuencia de la muerte, el 20 de noviembre de 1975, del anterior Jefe del Estado, el General Francisco Franco, precipitando una serie de acontecimientos políticos e históricos que transformarán el anterior régimen franquista en un Estado Social y Democrático de Derecho, bajo la forma política de la Monarquía Parlamentaria. RAUL DUMITRESCU Y FRANCISCO SIMON