martes, 27 de octubre de 2009

Detención de Juan Enciso





LA detención hace un par de dias, a instancias del Fiscal Anticorrupción de Almería, del alcalde de El Ejido, Juan Enciso, y de 20 personas más del Ayuntamiento y adscritas a las 12 sociedades que conforman la Empresa Mixta de Servicios Municipales (Elsur) en la llamada operación Poniente es un paso más en el proceso judicial abierto por la Fiscalía en 2007 y que busca acabar con la presunta trama de corrupción que tenía en la empresa municipal su central de operaciones. A los detenidos -siete de ellos en Sevilla- se les imputan los delitos continuados de blanqueo de capitales, malversación de caudales públicos, cohecho, tráfico de influencias y falsedad en documento mercantil. Casi tres años ha tardado la Fiscalía en pasar a la acción. Tres años en los que la empresa Elsur ha estado siempre en el punto de mira de la oposición, los sindicatos y la Delegación de Empleo de la Junta de Andalucía. Las denuncias permanentes, en las que se acusaba a la empresa mixta de ser una tapadera, avanzaban un paso definitivo el 23 de septiembre cuando la Dirección General de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social multaba a dos subcontratas de Elsur, Maviroad y Arborimar, con 30.000 euros al ser consideradas "un proceso de metástasis en el que se promocionan unas empresas que pueden calificarse como de usar y tirar, sin actividad conocida fuera de Elsur". La actuación de ayer es una más de las que venimos asistiendo en los últimos años en diversos y plurales municipios del país. El caso que nos ocupa, como otros tantos, apunta a que quien echa mano a la caja para su provecho personal se considera a menudo amparado por la impunidad que cree le proporciona trabajar al mismo tiempo a favor de las finanzas del partido que le nombra. Casi siempre el exceso de ambición personal lo que provoca es que los presuntos manejos salgan a la luz. Resulta ilusorio pensar que se puede vivir en una sociedad sin corrupción. En todos los sistemas siempre habrá quien intente aprovecharse del cargo para su provecho. La grandeza de la democracia es que la Justicia actúa y castiga a los culpables. Cuando lo descubre y es capaz de demostrar que los indicios y sospechas están fundamentados.

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